sábado, noviembre 21

Y la mujer intentaba interrogarse internamente la intención con que el intruso instalaba las antenas.

inercia

Todas las mañanas se levantan tempranito, se desayunan, se lavan los dientes, alguno que otro se baña (el orden de los factores no altera al producto, algunos empiezan por lavarse los dientes, otros por desayunar, otres desayunan pasta de dientes, otros se bañan en café con leche), y salen de las casas, casi por inercia. Algunos prefieren decirle rutina, pero el señor de la silla estaba seguro que era pura inercia.
Abrir puerta, salir, cerrar puerta, media vuelta, y a caminar. El señor de la silla los veía todas las mañanas salir, todas y cada una de ellas, los veía salir, y dejar pequeños paquetes de vida en las baldosas que pisaban. A veces se levantaba y los seguía a la par, caminando a su mismo ritmo, unos metros atrás, o unos metros al costado, cualquiera de los dos (o infinitos(o finitos)) lados; pero nunca llegaba más allá de los 30 metros, aproximadamente. Ahí es cuando empezaba a dolerle el cuerpo.
Resulta que el señor de la silla tenía bastantes años más de edad. En otras palabras: le quedaba menos vida. De esta manera, mientras los treintañeros/cuarentones bien trajeados limpios y con la cabeza engominada, iban dejando en las baldosas cantidades de vida para ellos ínfima, pero a pesar de que se evaporase esa vida, al momento en que el señor de la silla quería pisar cada una de esas baldosas, éstas le exigían la misma cantidad de energía, dejándolo cuasi muerto. Por eso decidía volver a su silla y ganar vida, sentado, aburrido, sin nada que hacer o decir o querer o comer o cantar.

Al final, terminó muriendo como un vegetal.
Los señores siguen en su inercia matutina todas las matutinas mañanas.

luego

de buscar infinitamente en el manual,
de revisar toda la página de wikipedia,
de intentar con la teoría de la relatividad específica,
de inventar nuevas teorías para fijarse,
de escribir muchas muchas veces lo mismo mismo mismo mismo mismo hasta el cansancio total,
de gederla cada día un poco más;
uno se termina preguntando


...en estos casos, qué se hace?
(las faq del manual no dicen nada)

viernes, noviembre 13

1

No se
me importa un pito
que las mujeres tengan los senos como magnolias
o como pasas de higo;
un cutis de durazno
o papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz
de soportarles una nariz
que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí!
-y en esto soy irreductible-
no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar

¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!

jueves, octubre 8

- de dónde sacaste la carcasa esa? la robaste?

- de hecho, sí.
- ah, sí? a quién?
- a un chabón.
- a uno cualquiera?
- sí, fui, le dije "eh amigo, tenés celular?" y me respondió "no" "dale, yo sé que tenés" "no, no me jodas" "dale, dejame ver tu celular, mirá que te acuchillo" "si no tenés ningún cuchillo, vos" "ah, no? querés verlo? querés que te acuchille?" "no, no" "entonces dejame ver tu celular" "bueno, mirá" ahí me mostró su celular, y dije "uh, es el mismo que yo, dame la carcasa" "...eh?" "dale, dame la carcasa o te acuchillo" "ehhh, no entiendo" "QUE ME DES LA CARCASA"
- y supongo que le diste la tuya a cambio
- no, me dio la carcasa, tiré una bombita de humo y me desaparecí.
- jajajajajaja
- qué te pasa?
- que te imaginé en tu casa diciéndome "me voy a buscar la compu al técnico" y tirando una bombita de humo y desapareciendo.

jueves, septiembre 24

en el café

- no, sí, te digo que el pibe siguió insistiéndome con eso de que él no la había matado, que había sido un viaje de ella... se ve que tenía un pedo en la cabeza la minuza ésta que según el flaquito me dijo que no se falopeaba ni nada, y entró a contarme sobre la piba... y su alcoholismo... no entendí muy bien, pero el pendejo estaba nervioso, viste, y yo lo miraba con mi peor mirada... lo intimidaba, te cagabas de la risa de escucharlo contar cómo la trató de frenar y de la mirada que tenía mientras lo contaba... igual todavía no entiendo cómo no me descostillé cuando me dijo que la pibita estaba tratando de volar, ¡¿a quién se le ocurre una historia así?! el flaco tenía mucha imaginación en el tomate, lástima que no lo pueda usar más...
- ...?
- y claro, lo cagué a bifes nomás, y ahora sigue en coma, y eso que ya hacen meses, eh... igual mi jefe hizo un muy buen trabajo cuando se ocupó de encubrirme diciendo que había llegado golpeado a la comisaría.

de acá.

felices 100 tdk


estamos contentos